El Caso Plátano y Cacao no debe quedar en el olvido. Allí existe la zozobra entre las familias ante el temor de nuevas explosiones. En los primeros dias de la explosión del 22 de enero pasado, los medios fueron inundados por declaraciones de actores políticos y sociales, incluso religiosos. Por un lado el gobierno del estado y PEMEX condenando el supuesto intento de robo de gasolina en un ducto que provocó la fuga y la explosión que destruyó 7 viviendas, y haciendo alarde de la seguridad de sus instalaciones y de la pronta respuesta hacia los afectados por parte del gobierno de Andrés Granier. Por el otro , diputados locales y federales, dirigentes de partidos políticos, instancias federales de “protección al medio ambiente” aparentando gran enojo por lo ocurrido. Exigiendo explicaciones a los funcionarios de PEMEX y diciendo que se fincarían responsabilidades a los que no respondieron al llamado oportuno que hicieron los campesinos.
Como suele ser en estos casos, fue un bombardeo mediatico por parte del gobierno estatal, en el que se aseguraba que no habria impunidad ni protección para PEMEX y que se reubicaría a todas las familias en peligro.“ No vamos a encubrir absolutamente nada ni a nadie, vamos a informar con veracidad ; no tengo tolerancia a lo intolerable y no seré tolerable con las cosas injustas”, aseguró Andrés Granier Melo.
En el Congreso del Estado también hubieron acuerdos al respecto: exhorto al poder ejecutivo federal para la creación de un comité técnico permanente, donde participara PEMEX y el gobierno del estado para tener información técnica que permita prevenir siniestros; que tanto la paraestatal como las autoridades locales, exijan un peritaje independiente al que realice la PGR para detectar el motivo de la fuga del ducto; citar a comparecer ante las Comisiones de seguridad, ecología y salud así como al subdirector de Gas y Petroquímica Básica de la región Sureste y que PEMEX entregara el Atlas de Riesgo.
Sin embargo los campesinos de Plátano y Cacao nada de esto creían pues no es la primera vez que han oído estas palabras y promesas huecas, ya que no es el primer siniestro que viven. Cada vez que ocurre una explosión es el mismo cantar, por lo tanto ya conocen este lenguaje de los gobernantes y políticos en general que finalmente termina en arreglos con los funcionarios de PEMEX.
El día 8 de marzo pasado, a 44 dias de la explosión, y cuando se pensaba que de ahora en adelante iba a haber seguridad en las instalaciones de PEMEX en Plátano y Cacao, nuevamente los hogares y las escuelas de los alrededores tuvieron que ser desalojados, pues se alertó por parte de trabajadores que laboraban en el área de Trampas de Diablo, que había nuevamente presencia de gas en ese lugar, por lo cual habían abandonado el área de trabajo. Nuevamente el ejército y bomberos hicieron presencia todo ese día, lo cual confirmaba lo dicho por los trabajadores. PEMEX y sus seguidores se quedaron callados y no informaron nada de lo ocurrido a la comunidad.
Los Testimonios de las familias de Plátano y Cacao han sido dichos en el sentido de que tanto PEMEX como el gobierno del estado ya se desentendieron del problema, pues en el lugar no existe ningún personal asignado para la vigilancia de las instalaciones. El gobierno del estado a estas alturas ya no ha mencionado nada acerca de la reubicación de las familias que se encuentran en peligro constante.
Las últimas declaraciones del Gobernador Andrés Granier a los medios de comunicación el pasado 24 de marzo, fueron en el sentido de que” ya casi esta demostrado que el accidente se debió al intento de robo de gasolina”, lo que hace pensar que el gobernador está adelantándose a exonerar a PEMEX de la responsabilidad de la explosión, pues determinar qué fue lo que originó el siniestro no le corresponde al gobernador sino a la PGR que lleva la investigación.
Las familias de Plátano y Cacao y las organizaciones civiles solidarias con su situación, están dispuestas a dar la lucha para exigir a PEMEX y al gobierno del estado, que tomen las medidas necesarias que den seguridad a la población que vive en los alrededores. Por lo que podemos asegurar que el caso Plátano y Cacao no está olvidado. Está olvidado tal vez para el gobierno, más no para la comunidad.
La solidaridad de muchas organizaciones civiles y personas interesadas en el caso es necesaria, pues aquí está de por medio la vida de las personas.
CODEHUTAB AC
29/03/04