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EL MUNDO DE LA GLOBALIZACIÓN Y SUS CONSECUENCIAS

 

¿OTRO MUNDO ES POSIBLE?

Los países y los Estados han experimentado desarrollo y nos damos cuenta cuando hablamos de una serie de transformaciones, como por ejemplo: el paso del uso del molcajete al molino eléctrico, del molino a la licuadora; si hablamos de señales de humo al telégrafo, del telégrafo al correo electrónico, de los viajes de negocios por tren o avión al internet; del método de conservación rudimentario para los productos perecederos al refrigerador o si hablamos de arar la tierra con un par de bueyes al arado con tractor; todo ello nos ha permitido a los seres humanos ahorrar tiempo y poder realizar otras actividades que antes no se podían.

 

¿Se puede hablar de desarrollo cuándo no se aborda la sustenbilidad?

Para responder esa pregunta es necesario saber qué es la sustentabilidad o desarrollo sustentable; este se refiere a la satisfacción de las necesidades de las generaciones actuales, pero sin sacrificar el goce de las necesidades de generaciones futuras; es decir, hay que vivir de tal manera que nuestros hijos puedan disfrutar tan plenamente como nosotros lo hacemos.

Analizando este concepto es claro ver que hemos experimentado desarrollo económico, pero no sustentable. No puede haber sustentabilidad en una sociedad, cuando se estan destruyendo los bienes de la naturaleza, o cuando la riqueza de un sector se logra a costa de la pobreza de otro, o cuando unos grupos reprimen a otros, o con la destrucción de culturas o razas, o cuando el hombre ejerce diversos grados de explotación, violencia y marginación contra la mujer. Tampoco podrá haber sustentablidad en un mundo sin justicia social. La sustentabilidad debe ser global, regional, local e individual y en todos los campos ecológico, económico, social y político.

Cada vez más acostumbrados a lo que parece ser un fatal destino e insensibles a lo que sucede a nuestro alrededor. Más ciegos, más sordos, más resignados, más solos. Cada vez mas maquillados de rutina por fuera y más vacíos de vida por dentro y a duras penas podemos entender qué está sucediendo.

 

¿Cuándo cambiamos de mundo que no nos dimos cuenta?

Fue a comienzo de la década de 1990, cuando la globalización como la nueva ola del futuro llevó inversión a los países como México y con ello nuevos empleos (con salarios bajos sobre todo); cuando introdujo en los mismos, productos más baratos como vehículos, ropas, mercancias, que las personas empezamos a consumir influenciados por los medios de comunicación y que hoy se nos hace difícil dejar.

Hechos que han servido para pensar que otro mundo es posible

Las batallas de Seattle en 1999, Praga en 2000 y Génova en 2001; la marcha masiva contra la guerra realizada en todo el mundo el 15 de febrero de 2003, cuando el movimiento antiglobalización se transformó en movimiento mundial contra la guerra, el fracaso de la reunión ministerial del a OMC en Cancún en 2003 y el rechazo de los pueblos de Francia y Holanda a la constitución europea favorable a la globalización neoliberal en 2005. Todos estos acontecimientos han sido encrucijadas claves de la lucha mundial para frenar un poco los proyectos neoliberales y que nos deben ayudar para pensar que no todo esta perdido, que aun queda mucho por hacer, pero se necesita la participación de cada uno de nosotros.

 

Lo que ha movido a pensar a muchas personas que otro mundo es posible

•  Ver que este mundo ya ha llegado a ser imposible.

•  Ver que el sistema económico-político llamado neoliberalismo ha acumulado muerte y destrucción en una proporción tal que ya la vida de la humanidad y del mundo está en inminente peligro.

•  El ver las estadísticas que dan cuenta de la realidad económica, marginación y pobreza que padecen los habitantes de este planeta.

•  Saber que el 60% de la humanidad vive en la exclusión y que las diferencias entre ricos y pobres se hacen más grandes

 

¿Aun se puede creer que otro mundo es posible?

Claro que si, todo lo que ayude a cambiar el sistema de cosas pertenecientes a la globalización hay que hacerlo, por ejemplo; cambiar la Coca Cola por el pozol, leches o agua frescas; las pizzas, sopas instantáneas o enlatados extranjeros por comida hecha en casa; consumir productos organicos en vez de los modificados mediante tecnologías extrañas. Todo eso que en vez de ayudar a tener una vida más digna para nosotros y nuestros descendientes, nos va creando una barrera para evitar el goce de muchos derechos tan fundamentales para vivir.

A pesar del descrédito de muchas de las políticas de la globalización, la aplicación de las mismas continúa; es por eso que todas esas acciones, ya sean marchas, denuncias, cambio de mentalidad, todo lo que nos ayude a revertir medidas perjudiciales para el ser humano, producto de la globalización, hay que darle importancia porque nos permitirán reconstruir nuestra mente tan manipulada por el estilo gringo y europeo. Eso urge rescatar, los valores humanos, la solidaridad, la ayuda comunitaria y la búsqueda del bien común, para reconstruir esa cultura tan lastimada por la politica globalizada.

 

 

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