Acción urgente

 

Visita a Nuevo Progreso.

(Martes 10 de junio)

Hace dieciocho días que poco más de cincuenta familias viven deambulando entre el miedo y el hambre. Son los habitantes de “Nueva Esperanza”, una comunidad en uno de los últimos rincones de Guatemala, al que sólo se accede desde la capital por lancha en el Usumacinta. Mientras que de Tenosique solo está a cincuenta kilometros. Hace una semana los habíamos visitado para conocer la situación del desalojo que vivieron por parte del ejercito guatemalteco y ahora constatamos las ganas de vivir que tienen y la fuerza para resistir.

El punto principal es la vulnerabilidad en la que viven: 42 enfermos, que van desde el resfriado a la gastritis; prácticamente sin comida ni pertenencias; viviendo bajo el pobre amparo que brinda un hule sobre unas ramas o unas láminas viejas; y bajo la administración del terror que consiste en amenazas de una nueva incursión: “si veinte veces entran, veinte veces los sacaremos”. Lo que vimos fueron a los pobres de la tierra, aferrandose a la promesa de un lugar para vivir, que les ha dado de comer desde hace doce o tres años. Están a la espera, de que suceda algo, aunque se atienen a su esperanza no hay claridad de lo que viene.

Los líderes tuvieron una reunión en Guatemala, pero resulta difícil pensar que habrá una oportunidad para ellos. Nos mostraron un documento que narra un funcionario de la Procuraduría de los Derechos Humanos, que informa que acompañó a llevar la orden judicial de desalojo, con más de 470 elementos de la Policía Nacional , soldados y “guarda recursos”: “Siendo las once horas con cuarenta minutos el señor Miguel Ángel Pérez, Coronel al mando del Ejercito de Guatemala obtuvo información que los invasores se encontraban replegados cerca de la línea fronteriza con el estado Mexicano, por lo que el señor juez ordenó que se les diera persecución y que se les detuviera...” El documento justifica tales actos de barbarie y señala que todo sucedió con apego a la ley. Pero las víctimas siguen con la esperanza en la reunión que tendrán a finales de este mes.

Por si fuera poco, el INM se llevó a 108 personas y una de ellas lo narra así: “nos dijeron que nos llevarían al Ceibo, así que me subí con mis cuatro hijos, pero mi esposo se quedó aquí y yo no pude bajarme. Me trataron muy bien, nos quedamos en Tenosique y después en Tapachula; siempre nos dieron comida. Nos entregaron ante migración de Guatemala y allá nos hicieron el favor de llevarnos a Sta. Elena, ahi busque a un mi hermano que me ayudó para regresar nuevamente...”. La plática tan cándida, muestra a estos hombres y mujeres como son: agradecen que les ayudaron y con enormes dificultades vuelven a sus seres queridos. Desde los más pequeños, que son la mayoría, hasta los pocos ancianos, se aferran a la esperanza, en su corazón no hay vulnerabilidad, pero sí está a flor de piel, cuando los cientos de mosquitos les pican, cuando llueve y no tienen con que cubrirse, cuando los doce pequeños están enfermos, cuando los niños piden comida...

 

Las acciones a emprender:
1.- Continuar con la ayuda humanitaria.
2.- Buscar el apoyo de organizaciones guatemaltecas.
3.- Investigar si tiene razón la ACNUR de exigir a quien quiera pedir asilo, la prohibición de acceder a Guatemala.
4.- Acompañar en la medida que se nos permita, a las familias que pidan formalmente el asilo político, a través de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).
5.- Seguir pidiendo al INM que no los deporte.

PRIMERA VISITA A NUEVO PROGRESO

GUATEMALTECOS DEZPLAZADOS EN CONDICIONES DE EXTREMA VULNERABILIDAD

Por Efraín Rodríguez y Fernando Ríos

Junio de 2008