VISITA A TENOSIQUE PARA CONOCER LA SITUACIÓN DE LOS MIGRANTES

16 DE AGOSTO DE 2007

 

En la ruta hacia de Villahermosa a Tenosique lo primero que llama la atención es que el retén militar que desde hace años estaba acantonado en Playas de Catasajá ha sido retirado.

Llama también la atención los militares que están ubicados en la entrada de Zapata, allí no había ningún retén.

De allí en adelante no hay nada especial hasta Tenosique. En la estación migratoria del lugar estaban estacionados dos autobuses foráneos parecían listos para evacuar emigrantes. Muchas camionetas  estaban estacionadas en las inmediaciones de la estación migratoria.

La población estaba en calma como cualquier otro día normal. En la parroquia la oficina estaba cerrada por lo que nos dirigimos a comer y luego nos dirigimos al Faisán, el lugar  donde hacía dos días la policía o el ejército (no nos supieron decir), quemó el campamento y las mochilas de los emigrantes.

Muchas botellas  y bolsas de plástico eran testigos mudos de un lugar donde habían estado muchas personas. Sólo quedaban los restos. Basura.

Llegamos a una  tiendita rural. Un plástico una mesa y dos personas. Pronto nos encontramos con tres emigrantes que salieron del interior: un salvadoreño, hondureño y una muchacha que sólo estuvo un momento. Ellos sí que estaban sumamente enojados. Se negaban a que les tomáramos fotos o que les grabáramos. Insultaban a la policía y al ejército. Nos pidieron identificación. Poco a poco nos fueron dando signos de confianza.

Nos mostraron las plantas de los pies con muchos piquetes. Fueron las espinas del campo que se nos enterraron cuando huimos, decían. Fue a las 4 o 4.30 de la mañana de hoy cuando nos despertaron a gritos los soldados, nos insultaban. Unos compañeros se quedaron y se los llevaron, a otros  nos corretearon  por el monte. Al ir huyendo nos disparaban a los pies, decían o al aire, hasta que logramos  escondernos.

Miren a la muchacha, nos dijeron. La mujer  morena delgada de unos 25 años mostró las  heridas de los brazos, las piernas  y las plantas de los pies, provocadas por las espinas. Pedro el extrovertido salvadoreño  nos comentaba cómo les dispararon  mientras corrían por el monte y luego cómo se tiró al agua, donde permaneció hasta que se fueron los soldados.

Nos llevó al lugar donde estaba el campamento, donde quemaron sus pertenencias,  y le  robaron sus botas,  y otras pertenencias, donde sólo quedaban muestras de los destrozos y objetos quemados. En el operativo se ensañaron los de la PFP o el Ejército, no nos supieron decir quiénes, porque hasta la comida se las quemaron. Es una saña totalmente innecesaria ¿Qué sentido tiene quemar la comida de gente hambrienta? ¿Ese es el respeto a los derechos humanos de que hablan las autoridades?

¿Qué va a pasar, más delante? ¿El tren volverá a pasar? ¿Pero qué se puede esperar de las policías o el ejército mexicano?

Los lugareños  piensan  que pronto volverá a pasar el tren. Hasta se aventuran a decir que en dos meses.

Otros pensamos que cambiarán la concesión del ferrocarril y que el gobierno mexicano otorgará la concesión y bajo otras  condiciones, de tal modo que les haga más difícil el paso a los transmigrantes.

Dejarán de pasar los 200 o 300 centroamericanos diariamente por el ferrocarril. Habrá nuevas exigencias. Sabemos que no se eliminará el paso de migrantes, porque esto no es posible, ni conviene a los intereses de muchas personas, pero el paso será más caro y con más riesgos.

Pronto empezaremos a conocer nuevas formas que utilizan los polleros para transportar a los emigrantes, nuevas rutas. También no tardaremos en conocer los medios que utilizarán los transmigrantes que no vienen con polleros, para intentar el paso a USA. 

Por los datos que daba la prensa, parecía que Tenosique hervía con los centroamericanos que iban llegando. Algún periódico se atrevió a decir que había unas 10,000 mil personas. Todo hacía pensar que pronto sería un grave problema el que se presentaría en Tenosique: robos de alimentos y agua...

La realidad de Tenosique el día 16 de agosto y de varias de las estaciones de ferrocarril cercanas es muy distinta a la que se imaginaron algunos periodistas.

Según testimonio de un padre Franciscano los centroamericanos  no pasaron de 2,000 personas el día 14, las que se fueron sumando en Tenosique y sus inmediaciones, los días previos a la violencia (días 14 y 16 de agosto), de la PFP, la policía de Caminos, la policía estatal y el ejército.

Se podria pensar en más de 2,000  si se suman todas las personas que estaban en lugares cercanos por donde pasaba el ferrocarril o si además se suman los centroamericanos varados en estaciones de Chiapas. Esa misma suma es sumamente incierta por lo que la suma total es francamente casi imposible de conocer y puede resultar en todo caso sumamente vaga.

Unas 40 personas fueron recibidas el día 14   por los padres franciscanos de Tenosique, en su parroquia.  El asilo que les han dado en un pequeño espacio, ha sido respetado por las policías y los militares. No les han faltado alimentos. Los emigrantes reconocen ampliamente el apoyo que los padres franciscanos  les han dado.

En  el Faisán como es conocido  el lugar donde las policías quemaron los campamentos la comida y las propiedades sólo quedaban unas  10 personas el día 16.

Por las calles de Tenosique  no se veían grupos de emigrantes. Si se veían patrullas de la Policía Federal de Caminos y retenes del ejército.

En las rancherías cercanas a Teñosique como Mactún,  por donde pasa la vía del ferrocarril tampoco había migrantes. Allí hablamos con el delegado municipal.

En el Aguila, también una pequeña población por donde pasa la vía del ferrocarril allí sí encontramos unos 40 ó 50 centroamericanos dispuestos todos a seguir caminando por la vía del ferrocarril rumbo  a Coatzacualcos.

La violencia ejercida por el ejército (PFP, Ejército y otras policías) se dieron los días 14 y 16 .  Todo hace suponer que con la violencia de las policías y el ejército de estos días da por terminado este problema suscitado por la suspensión del Tren carguero que corría de Coatzacoalcos a Mérida. Pronto empezaremos a conocer las nuevas rutas que seguirán los centroamericanos en su paso por México.

 

Jesús Maldonado

CODEHUTAB

17 de agosto de 2007