EL MUNDO DE LA GLOBALIZACIÓN Y SUS CONSECUENCIAS |
LA CULTURA EN LA MIRA DE LA GLOBALIZACIÓNHoy vivimos en un mundo en el que se desconocen muchas cosas o fenómenos que impactan nuestro modo de vivir y nuestra cultura en general, una de las causas principales es lo que se le llama la globalización. La vida ya no es como antes, es lo que oímos de las personas, sobre todo de los mayores. Y claro que tienen razón. El asunto es que no encontramos una explicación clara y real de lo que está sucediendo, los medios de comunicación se encargan de decirnos verdades a medias de lo que implica la globalización. Poco a poco nos han ido metiendo en la cabeza, que vivimos tiempos modernos a los que tenemos que adaptarnos y subirnos al tren de la modernización. Difícilmente nos hemos podido resistir a los” encantos” que el mundo actual nos ofrece ya que los medios de comunicación se encargan de exagerar sus bondades, a través de la magia de la televisión, la radio, los periódicos y las revistas, para que poco a poco vayamos mordiendo el anzuelo que nos ofrece el mundo de la globalización; la cual es como un virus que su principal objetivo es destruir nuestra cultura y nuestras raíces, barrera o antídoto contra la globalización. Mientras tanto, todo lo tradicional heredado de nuestros antepasados poco a poco va desapareciendo, el modo de cultivar la tierra, el modo de comercializar nuestros productos en los mercados tradicionales, dando entrada a las grandes tiendas extranjeras. Las relaciones sociales ya no son iguales entre las familias, principalmente entre la juventud, pues el mundo que viven los lleva a sentir envidia social al ver que los pudientes pueden poseer determinadas marcas de prendas de vestir, automóviles, aparatos de todo tipo, con lo cual aparentan ser felices. Los pobres saben que esto no es posible lograrlo, de todos modos desean obtenerlos, con lo que su infelicidad es doble; quieren tener lo que no pueden y ser felices con lo que no alcanzan. Esto refuerza la envidia social, el racismo y la lucha de clases. Los medios de comunicacion se encargan de irnos infundiendo valores que no responden a nuestra cultura, que no tienen que ver con nuestras costumbres. Son valores de una sociedad determinada, consumista e individualista, que responde a los intereses de la globalización, o mejor dicho, a los intereses de los países globalizadores. Buscan tener una cultura uniforme mundialmente, la cual facilite la expansión en todos los rincones del universo de los productos de los grandes países desarrollados e industrializados. Una misma ideología, por supuesto que dominante y excluyente, que vea la globalización como algo natural y necesario en nuestra vida ordinaria. Una ideología en la que creamos que la globalización es lo que va a venir a resolvernos todos nuestros problemas y a la cual tenemos que entregarnos en sus brazos sin ninguna condición y resignarnos de nuestro destino. Por supuesto que de esa nueva cultura que nos quieren imponer se encargan los medios de comunicación masivos, los cuales forman parte de esos grandes intereses o engranajes multinacionales. Se trata de meter en la conciencia de la población en general las ideas o costumbres de países de primer mundo, creando necesidades superficiales que antes no pasaban por nuestra cabeza. Es un mundo que fomenta el racismo y el individualismo, en el cual los pobres no tienen acceso a todo lo que alíi se ofrece. Lo cual, como dice Mardones, puede hacer infelices a los que no pueden adquirirlos, o por lo menos los mantiene inquietos o con insomnio. Es un mundo iluso que enferma la mente de las personas, que no les deja tranquilidad. De hecho, en el neoliberalismo y la globalización que van de la mano, los pobres no cuentan. Todos los mensajes que nos envía la televisión comercial siempre están relacionados con la buena vida en que viven las familias de los países industrializados, casas lujosas y modernas, con grandes jardines y carros de lujo a la puerta. Es el modelo o prototipo Norteamericano, en el que nos hacen creer que así viven todos los ciudadanos gracias a las oportunidades que trae la globalización. Las telenovelas están llenas de ilusionismo de ese mundo encantador donde todo es felicidad y bienestar, donde se tiene al alcance toda clase de lujos, casas, carros, bebidas, restaurantes, vestuario, viajes, sexo. Por supuesto que el mundo de las telenovelas y de los anuncios comerciales es un mundo que contrasta con la realidad de México, pero en el fondo lo que nos quieren hacer creer es que sólo por la globalización se logrará ese mundo fantástico. A lo largo de la historia, los medios de comunicación, incluso las jerarquias eclesiásticas, han jugado un papel importante para justificar los sistemas económicos dominantes. Ellos representan la parte ideológica que refuerzan las ideas que deben acompañar sus mensajes para que la población acepte el modelo a imponer como ley divina. Por eso el gran revuelo que ha causado la famosa “Ley Televisa”, donde dos grandes consorcios televisivos que han servido fielmente al modelo mexicano se les entregó todo el control de la comunicación. Por supuesto que estos dos grupos de poder, son punta de lanza del modelo neoliberal y globalizador del gobierno de Felipe Calderón. Son los que diariamente están machacando sobre las reformas estructurales, que según ellos, necesita el país, lo cual no es más que poner el petróleo y la energía eléctrica en manos de las transnacionales globalizadoras. Son los que diariamente se encargan de convencernos de que el modelo opresor actual es bueno y necesario y que Dios está de su parte. Podemos concluir que: la globalización no es una casualidad, es toda una estrategia económica y política planeada por los grandes países desarrollados, que en complicidad con los gobiernos neoliberales que padecen los países pobres, han arreglado todo de manera que poco a poco se vayan adueñando de todo el mundo, de nuestros mercados, de nuestros recursos y de nuestras conciencias. Viéndolo así, por lo tanto, nuestra cultura está en la mira de la globalización, pues sus valores se oponen a los caprichos de ese mercado diabólico y depredador, que los medios de comunicación nos envuelven en bonitos mensajes de presentación para eliminar cualquier resistencia de los pueblos. De no estar conscientes de lo que implica la globalización, podemos caer en la idolatría y rendirle culto a todo lo que nos ofrece en sus grandes y lujosos mercados.
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