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¡Dos de octubre no se olvida!.

 A 40 años de la matanza de estudiantes en Tlatelolco,  Plaza de las Tres Culturas, el pueblo mexicano sigue recordando a esos ciudadanos y ciudadanas valientes que cayeron bajo las balas represoras de militares y policías comandados por el célebre Gustavo Díaz Ordaz, presidente de la república en ese entonces. Cuarenta años después, el pueblo mexicano continúa indignado por este hecho cobarde y continúa exigiendo el castigo para Luis Echeverría Álvarez,  ex secretario de Gobernación de ese entonces, sobreviviente aun, y más responsables de la matanza.  El día 2 de octubre de 1968, en Tlatelolco, el ejército y la policía política dispararon contra una multitud de estudiantes y ciudadanos desarmados convocados por el Movimiento Estudiantil de Huelga, que en esa fecha se manifestaban para  denunciar ante el pueblo de México y el mundo la falta de democracia y libertades políticas, deterioro en la economía de la población y otras demandas estudiantiles. Toda esta movilización se daba en el contexto de las proximidades de los Juegos Olímpicos a  celebrarse en México a partir del 12 de octubre. También en un contexto internacional en el que en muchas partes del mundo se luchaba por las libertades y derechos ciudadanos.
Ante la fuerza que va tomando el movimiento estudiantil y la conquista y adhesión de otros sectores sociales, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz decide acallar a los estudiantes por medio de las balas el día 2 de octubre de 1968. Según el reporte oficial del gobierno de Díaz Ordaz, sólo eran 33 los muertos; según reportes del Servicio Médico Forense de ese entonces, a esa institución llegaron 40 cadáveres; Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, al desclasificar documentos secretos de inteligencia, señala que en 1968 la embajada de ese país en México había calculado entre 150 y 200 el número de personas  muertas en la matanza del 2 de octubre. En los medios de comunicación al servicio del gobierno, como es costumbre, se dieron cifras y versiones de los hechos mentirosas, por citar una de ellas: que los estudiantes habían matado y herido a sus compañeros y a soldados.
Con el gobierno de Vicente Fox, se creó la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, por cierto cerrada ya, la cual tenía la encomienda de investigar todos los crímenes cometidos contra el movimiento estudiantil de 1968 y años siguientes, por los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. lo que se conoce como la época de la  guerra sucia. Sin embargo, la citada fiscalía sirvió para nada, no enjuició a nadie. Esa fiscalía solicitó a un juez federal aprehender al ex presidente Luis Echeverría Álvarez y otros funcionarios con responsabilidad en los hechos, sin embargo, el juez desechó la demanda alegando que los delitos de que se les acusaba habían prescrito. Esto sólo demostró , primero, la ineficacia de dicha fiscalía y, segundo, la impunidad de que han gozado en México desde toda la historia  los ex presidentes que han cometido delitos contra la población.
Pero el fantasma de la represión y muerte en México contra ciudadanos y ciudadanas que luchan por defender sus derechos y los de la población siempre ha estado presente, desde Gustavo Díaz Ordaz hasta Felipe Calderón. Con Carlos Salinas de Gortari en el poder, 1988- 1994, se contabilizaron alrededor de 500 asesinatos políticos en todo el país  contra militantes del Partido de la Revolución Democrática. Con Vicente Fox y Felipe Calderón, están los hechos de Atenco, Estado de México,  y Oaxaca. Estos abusos y crímenes de Estado están pendientes de juzgar y castigar, pero dado el sistema de justicia que vivimos en México esto no va a ser posible dada la corrupción y las complicidades entre los poderes que administran la justicia.
El grito del pueblo de México de que¡ el dos de octubre no se olvida! hay que seguirlo manteniendo y exigiendo castigo para los responsables de esos hechos, pero además, hay que agregar todos los  hechos posteriores de asesinatos contra ciudadanos y luchadores sociales por parte de los gobiernos represores que hemos tenido en México.

Los logros democráticos y toma de conciencia de las nuevas generaciones del país, son una herencia que con su sangre nos heredaron esos jóvenes nobles que querían un mejor futuro para el pueblo de México. Jóvenes que Ofrendaron su vida para que el pueblo de México rompiera las cadenas de la esclavitud y la explotación, esos eran sus sueños. Los estudiantes muertos el 2 de octubre, como alguna vez dijo el nicaragüense Tomás Borge de un mártir de su país, son de los muertos que nunca mueren.

Por: Ernesto Martínez Oliva
Comité de Derechos Humanos de Tabasco, A.C.
Septiembre de 2008

 

 

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