LXIX ANIVERSARIO DE LA EXPROPIACIÓN PETROLERA

 

 

LA EXPROPIACIÓN PETROLERA , COSA DEL PASADO

 

A 69 años de haberse realizado la expropiación petrolera por el Presidente Lázaro Cárdenas del Río, sólo queda el recuerdo de aquella gran decisión a favor de los trabajadores mexicanos y del pueblo en general.

Al llegar a la presidencia de la República el general Lázaro Cárdenas, se encuentra con que hay una gran injusticia social que afecta principalmente a los trabajadores industriales y a los trabajadores campesinos, ante esto piensa que el Estado debía actuar a su favor y asegurar que sus derechos fueran en todo momento respetados.

Desde muchos años atras el Estado mexicano había concesionado a individuos particulares y empresas extranjeras la explotación de la riqueza natural del país, como la plata, el cobre, y lo más importante el petróleo. En el caso del petróleo, las empresas extranjeras que contaban con el permiso del gobierno mexicano para explotarlo, se negaron a aceptar las disposiciones legales para que fueran reconocidas las organizaciones de los trabajadores nacionales, con quienes debían negociar las condiciones de trabajo, entre las cuales ocupaban un lugar muy importante las consideraciones sobre el salario y las prestaciones sociales

Las empresas petroleras no sólo se negaron a acatar la ley laboral, sino incluso su responsabilidad de pagar los impuestos, a lo que estaban obligadas por un mínimo de equidad, ya que hasta entonces habían gozado de una serie de consideraciones de todo tipo: prácticamente explotaban en su provecho, de manera gratuita, un recurso natural que le pertenecía a todos los mexicanos.

Aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronunció porque las compañías petroleras debían acatar el laudo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje a favor de sus trabajadores, aun así se mantuvieron en desobediencia confiadas en que sus reservas del combustible en otras partes del mundo les permitiría cumplir sus compromisos. Pensaban que sin el pago de los salarios a sus trabajadores y la falta de petróleo para atender las necesidades internas del país, terminarían por doblegar al gobierno mexicano y a sus trabajadores.

Ante esa actitud, el 18 de marzo de 1938, el Presidente Lázaro Cárdenas del Río tomó la decisión de expropiar la industria petrolera en manos de empresas extranjeras hasta ese momento, para entregarla o devolverla a los mexicanos. Con el aporte económico del pueblo pobre mexicano se les pagó a las empresas extranjeras los bienes que les correspondían y les dio la patada en el trasero.

 

Pero...? Cuánto duró esa expropiación y cuánto benefició realmente a los mexicanos?

 

A estas alturas es muy difícil seguir hablando de la expropiación petrolera como si todo siguiera igual, como si ésta realmente estuviera en manos de los trabajadores y de los mexicanos. Es a partir de 1976, con el gobierno de José López Portillo, que se intensifica la explotación del petróleo en el sureste mexicano y cuando comienza la venta masiva de crudo a los Estados Unidos. Con los gobiernos neoliberales, de Miguel de la Madrid para acá, comienza nuevamente la intención de privatizar el petróleo y ponerlo nuevamente en manos de particulares y de empresas transnacionales. En ese sentido, se podía decir que la expropiación petrolera duró unos 44 años, para nuevamente caer en manos de gobiernos entreguistas e incondicionales de intereses extranjeros. Como diría alguien de Latinoamérica: cachorros al servicio del imperio.

Con Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo comenzó el cese masivo de trabajadores de PEMEX y con ello el deterioro de las conquistas laborales de las que habían venido gozando, aún con toda la corrupción que venía existiendo al interior de sus sindicatos y dirigentes incondicionales al gobierno en turno. Se da paso a la contratación de compañías privadas en el Golfo de México para la perforación y extracción del petróleo, las cuales recontratan a personal especializado en la produccion del petróleo, pero ahora con salarios inferiores y en muchos casos, sin las prestaciones obligatorias de ley.

En el gobierno de Vicente Fox, y ahora en el de Felipe Calderón, dentro de sus intenciones prioritarias sigue estando la privatización del petróleo y de la energía eléctrica. La tan llevada y traída campaña de las reformas estructurales que no se han dado en el país, no es más que la intención de privatizar por completo estas dos empresas del Estado, pues no digamos que de los mexicanos. Para esto ahora contarán con los neoliberales del PRI Incrustados en las Cámaras de Diputados y Senadores.

De todos es sabido, que la estrategia de estos gobiernos neoliberales que nos han gobernando en los últimos cuatro sexenios, es someter al deterioro a las empresas del estado para luego venderlas con el argumento de que no son rentables. PEMEX es una empresa que a pesar de obtener grandes utilidades por la venta y procesamiento del petróleo, se ha ido descapitalizando por la carga fiscal impuesta por el gobierno, pues de cada peso que entra por las ventas de petróleo Hacienda se queda con 80 centavos, esto con la clara intención de descuidar la empresa y así vender la idea de privatizarla. Incluso, se tiene la sospecha que las fugas y explosiones en instalaciones petroleras tiene la clara intención de predisponer a la sociedad mexicana para la privatización. Con el gobierno de Vicente Fox el barril de petróleo mexicano llegó hasta los 71 dolares, lo cual representó una escandalosa suma de millones de dólares que entraron al país, a las arcas del gobierno, esto si se toma en cuenta que diariamente se está exportando 1 millón 850 mil barriles. Sería bueno saber a quienes benefició o beneficia toda esta bonanza del petróleo, por que seguramente a las comunidades donde se extrae no es, mucho menos a los trabajadores. Se dice que PEMEX en 2005 generó ingresos por más de 86 mil millones de dólares, y que está ubicada como la tercera empresa productora de petróleo a nivel mundial, con un costo de producción de 3.5 dólares por barril, lo que demuestra lo rentable que resulta Petróleos Mexicanos. Por eso el desvelo y la intención de los grupos de poder económico y del gobierno en su privatización completa.

La visita de George W Bush a Calderón el pasado 13 y 14 de marzo, no es más que venir a presionarlo para que, a como de lugar, logre las reformas estructurales que abran la puerta a la apropiación total del petróleo y de la energía eléctrica. Cuando vemos traficar en nuestras comunidades a vehículos de Halliburton y de SCHLUMBERGER, nuestro sentido comun nos dice que la privatización de Pemex va en camino silenciosa y descaradament.

En Tabasco diariamente se siguen extrayendo alrededor de 500 mil barriles diarios de petróleo, sin embargo, esa producción no se ve reflejada en la mejoría de los tabasqueños, aqui solo va quedando la contaminación del medio ambiente, el desempleo, la pobreza de trabajadores y las explosiones con saldos de muerte.

 

Ante esta realidad, lo que se requiere es una nueva expropiación del petróleo. Arrancarlo nuevamente de los que en este momento se han apropiado de él para beneficio personal y de las transnacionales, y ponerlo nuevamente al servicio del pueblo mexicano y de los trabajadores. Un Pemex donde los mexicanos podamos decir: esta empresa es nuestra, es nuestro PEMEX. Un nuevo PEMEX transparente, seguro, productivo, no contaminante y respetuoso de los Derechos Humanos; un PEMEX donde no haya corrupción. Un PEMEX que no genera miedo, que propicia el desarrollo de las comunidades con escuelas, agua potable, hospitales, luz, carreteras y desarrollo económico. Un Pemex que dice la verdad, que no persigue y encarcela a campesinos que defienden sus tierras. Este era el Pemex que quería el General Lázaro Cardenas, no el PEMEX actual que ha enriquecido solo a unos cuanto dentro y fuera del país.

Pero para lograr ese PEMEX honesto y transparente, hay qué dar la lucha para transformarlo. Los mismos trabajadores tienen que cambiar su actitud y defender la empresa como suya, tomar conciencia de la necesidad democratizadora al interior de sus sindicatos. Luchar porque sus dirigentes no representen los intereses del gobierno, sino de la clase trabajadora, y que sean fieles defensores del petróleo en cualquier intento privatizador. Y la sociedad en general, luchar por que lleguen gobiernos democráticos al poder que defiendan los recursos de la nación y que estos estén al servicio del progreso de los mexicanos.

 

De no cambiar las cosas el saqueo del petróleo seguirá, y ahora vienen por todo lo que queda.

 

 

CODEHUTAB AC

 

18/03/07