Investigación sobre mujeres |
Antecedentes del problemaEl rol que la mujer ha jugado a través de muchas generaciones en nuestro país, es consecuencia del modelo patriarcal que concibe el papel femenino subordinado a la figura masculina. Según este modelo, la mujer debe de permanecer en el hogar, pendiente de las necesidades cotidianas, teniendo sobre sus hombros todo el peso de la formación familiar y dando especial atención a las demandas de su marido, cuando ya es casada o de su padre y sus hermanos cuando todavía es soltera. El concepto de mujer como ser inferior, si bien no es universal, si ha prevalecido en muchas culturas a lo largo de los siglos. En 1891 la encíclica rerum novarum del Papa católico Leon XIII señalaba que la mujer está hecha para el trabajo del hogar, y es el que se adapta mejor para preservar su modestia y para promover la buena educación de los hijos y el bienestar de la familia (Sergio sarmiento, 2003). En los hogares, las hijas por su cercanía con el modelo de la madre, desde pequeñas, viven reproduciendo las actividades cotidianas que tradicionalmente se han impuesto al sexo femenino, tales como lavar, planchar, barrer, etc. Entre estas actividades, también desde pequeñas, se les va preparando para una futura maternidad, ya que en muchas ocasiones, a ellas desde pequeñas se les encarga el cuidado de los hermanos más pequeños. Por lo que se refiere al matrimonio, San Agustín advertía que los contratos matrimoniales habían de considerarse como formas legales, mediante los cuales la mujer se había convertido en esclava y debía comportarse en consecuencia. Haciendo notar, que una vez casada, la mujer tenía que obedecer ciegamente al esposo en todo lo que le mandara. Si nos transportáramos al pasado, nos daríamos cuenta que la concepción biológica y psicológica, fue producto de la historia, y ese rol especifico dejó en las mujeres una huella difícil de borrar. La mujer fue preparada biológicamente y psicológicamente según Cecilia Behrense (Psicologa social), para ser madre, esposa, cuidar y organizar las tareas domésticas. Con el paso del tiempo, a través de la adaptación y un poco de preparación fue capaz de resolver problemas concernientes al hogar; debido a las carencias económicas, aprendió a ser buena administradora y aun así no se le ha logrado reconocer su trabajo. La mujer poco a poco ha ido ganado terreno y ha ido incursionando en diversos campos de acción que antes estaban marcados como terreno exclusivo de los varones; sin embargo, cabe hacer notar que, en muchas ocasiones, la mujer ha tenido que incursionar en espacios productivos a causa de las necesidades originadas por las crisis económicas que el país y el mundo enfrentan actualmente, de igual forma al proceso de urbanización que cada día se acelera más.
JustificaciónEl respeto a la dignidad y a los derechos de las mujeres, en los albores del siglo XXI, es todavía, un tema preocupante en nuestro país. La violencia hacia las mujeres, de todas las edades, es tal que se ha llegado a considerar como una situación normal. Dado que se crece en un medio hostil hacia la mujer, la violencia y la falta de respeto a su dignidad y a sus derechos que se llega a considerar como parte de la vida cotidiana. La violencia familiar se produce cuando algún miembro de la familia abusa de su autoridad, fuerza física o poder, maltratando física, emocional o sexualmente a cualquier otro familiar. A pesar de las repetidas campañas de concientización a las mujeres y de la exhortación a denunciar casos de violencia intrafamiliar y/o violación a los derechos de las mujeres; el tema sigue siendo tabú. La violencia es un tema del que no se habla, que no se desea ni siquiera aceptar. El autoengaño es, a nuestro parecer, una de las principales razones por las que las mujeres no denuncian violencia hacia ellas y al interior de su familia. Asimismo, la amenaza abierta y/o encubierta, por parte de los varones que ejercen el poder y el control de sus vidas (padres, esposos, concubinos e incluso hijos varones) favorece el silencio de las víctimas de violencia, maltrato, y falta de respeto a los derechos de las mujeres. En México existe una idea muy difundida y favorecida en el sentido de que las mujeres deben quedarse en casa, hacerse cargo de las labores del hogar, del marido y de los hijos. Este paradigma, aunque ha sido roto por miles de mujeres actualmente, permanece como norma de vida en millones de hogares mexicanos, favoreciendo el silencio de muchas mujeres que, al no contar con los medios para mantenerse y mantener a sus vástagos, sigue soportando situaciones de violencia y abuso. La visión machista de muchas autoridades también impide la denuncia ya que esta, muchas veces es contraproducente. El presente trabajo es un intento por conocer la situación real que viven las mujeres del municipio de Centro en el Estado de Tabasco. Según cifras del INEGI, el 65% de las mujeres en el estado es analfabeta, situación que genera que sea el servicio doméstico la principal fuente de empleo de estas mujeres, sin contar con el trabajo doméstico que es sus propios hogares tienen que realizar y que no es, en modo alguno reconocido y menos valorado ya que éste es visto como una obligación, que justifica su propia existencia. Aun cuando en el mundo e incluso en México se han hecho grandes intentos por lograr la igualdad y la dignificación de la mujer, en nuestro estado es impresionante ver el grado de desconocimiento que tienen estas mujeres acerca de los derechos que tienen como seres humanos y más aún, los derechos que como mujeres tienen; en el seno familiar se les educa para casarse y tener un esposo quien la mantenga, educar a los hijos, obedecer a los hombres, atender el hogar; en pocas palabras ser sumisas y abnegadas. Ese condicionamiento las ha llevado a soportar golpes, insultos, desprecios, humillaciones, malos tratos, entre otros. Muchas veces debido a la precaria situación económica en la que viven, en la actualidad vemos a muchas mujeres apoyando en la economía familiar, a través del autoempleo (ventas por catalogo) además de atender el hogar y los hijos. Sin embargo, ese doble esfuerzo, en muchas ocasiones no es valorado por los miembros de la familia. Debido a esta preocupante situación que percibimos, el grupo de mujeres perteneciente al “Grupo de los 40” (Equipo Promotor de los Derechos Humanos) de la Parroquia de Plátano y Cacao y el Comité de Derechos Humanos de Tabasco A.C. unimos esfuerzos para realizar el presente trabajo, que es un intento por conocer la situación real que viven las mujeres en 10 comunidades del municipio del Centro, y donde se pretende despertar el interés de las mujeres, por descubrir la problemática que viven en sus hogares. Como muestra, se eligió un grupo de mujeres de entre 16 y 40 años de edad, ya que se consideró que a través de su opinión podíamos darnos cuenta de lo que en promedio piensa el género femenino en esta región y porque vemos más posibilidades de cambio en este grupo de edad y que hay posibilidad de una ruptura con el esquema tradicionalista y defender sus derechos humanos.
DelimitaciónEsta investigación se pretende realizar en 10 comunidades del Municipio de Centro, a mujeres con edades de 16 y 40 años; en un periodo de dos años (2002-2004).
ObjetivosObjetivo General : Que las mujeres tengan mayor conciencia de sus derechos humanos, para propiciar en ellas la capacidad de actuación y decisión, que les permitan un mejor desenvolvimiento en el hogar, en el trabajo y en su vida social.
Objetivos especificos: 1-Que CODEHUTAB identifique los problemas que enfrentan las mujeres en relación a las violaciones de sus derechos. 2-Que las mujeres logren la toma de conciencia del reconocimiento claro del rol que desempeñan en las distintas etapas de la vida. 3-Que las mujeres logren vincularse con otros grupos de mujeres para compartir sus nuevas experiencias. 4-Que las mujeres logren efectivamente la participación en la defensa de sus derechos. Hipótesis-Las mujeres en el medio rural ven su trabajo en el hogar como una obligación
MetodologíaPara tal efecto, se diseñó un instrumento de 34 preguntas, de las cuales; las primeras tres estuvieron orientadas a conocer la situación general de las entrevistadas. En estas tres preguntas se les cuestionó sobre su edad, estado civil y escolaridad. Las respuestas de estas tres preguntas nos permitieron clasificar los resultados, según el estado civil, la escolaridad y la edad. Las preguntas 4 y 5 estuvieron orientadas a indagar si las entrevistadas conocen o no sus derechos y el beneficio que ellas suponen les traería el conocimiento de éstos. Las preguntas 6 a la 15, tuvieron como indicador la libertad en términos generales. Las preguntas 16 a la 20, el poder y el control. La pregunta 21 está orientada a conocer si perciben maltrato emocional, ofreciéndoles como indicativos: gritos, jaloneos, insultos, explosiones de ira, condicionamiento de dinero, comida, salidas, amenazas, intentos de golpes, etc., para identificar violencia psicológica; La pregunta 22 solicitaba la identificación de actitudes de maltrato hacia las mujeres tales como golpes, quemaduras, heridas, para identificar violencia física; la pregunta 23 para identificar la violencia sexual y la 24 para identificar actitudes de discriminación hacia la mujer. Las últimas 10 preguntas fueron diseñadas únicamente para mujeres que actualmente viven en pareja. De ellas las preguntas 25 a la 29 tuvieron como indicador el respeto a la dignidad humana de las mujeres por parte del cónyuge. Las preguntas 30 a la 32 los derechos sexuales y reproductivos y las últimas dos preguntas a conocer quien ejerce el poder y el control dentro de la pareja. La muestra estuvo constituida por 100 mujeres del Municipio de Centro, de las cuales 15 son solteras; 63 son casadas; 13 viven en unión libre y 9 estan separadas. Por esa razón 76 mujeres viven en pareja y contestaron el instrumento completo y las 24 restantes solamente contestaron las primeras 24 preguntas. |
